Lee el siguiente fragmento de El liberespacio y responde a las preguntas. El liberespacio Dina había ido al centro cultural a buscar un par de libros de consulta para un trabajo que tenía que hacer durante las vacaciones; pero cuando se dirigía hacia la biblioteca pasó por delante del salón de actos, cuya puerta estaba entornada, y oyó una frase que le llamó la atención. —Todo lo que se nombra existe. Sin pensárselo dos veces, entró y se sentó en una butaca de la última fila. La sala estaba casi llena, y sobre el escenario había un hombre de unos treinta años, sentado en una silla. Dina lo había visto alguna que otra vez por el centro cultural; era un cuentacuentos bastante conocido, aunque tenía más aspecto de leñador o de camionero que de narrador oral. Pero en cuanto se puso a hablar se transfiguró. Sus ojos centelleaban bajo las tupidas cejas, y movía las rudas manos con una delicadeza casi femenina, como si acariciara las frases que iban saliendo de su ...